Oportunidad
El viejo del traje negro paseaba pausado por el bulebar. Se apoyaba en el brazo de un hombre vestido de igual guisa, tan similar al viejo pero tan joven, casi un niño, que parecía su caricatura.
-Estos son los momentos que hay que aprovechar -le dijo al chico al tiempo que señalaba con su baston al hombre que, apresurado pegaba carteles en las farolas.
- ¿Por qué? -preguntó el aprendiz.
- Porque están tan desesperados, tienen tanta prisa por vender que ni siquiera pueden ir a una agencia. A estos, si les aprietas, les compras por cuatro perras -le aclaró.
El joven de negro se soltó del brazo del viejo y comenzó a caminar aprisa arrancando los carteles que aquel tipo iba pegando.





